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KnoWhy #648

¿Por qué Isaías profetizó un Mesías sufriente?

octubre 5, 2022
KnoWhy #648
Retratos del rey Ezequías y el Mesías Jesucristo
Izquierda: Retrato del rey Ezequías hecho por Midjourney. A la derecha. Retrato de Jesucristo por Heinrich Hofmann
“Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su alma como ofrenda por la culpa, verá su linaje, prolongará sus días, y la voluntad de Jehová prosperará en su mano”.
Isaías 53:10

 

El conocimiento

Pocos pasajes proféticos del Antiguo Testamento se comparan con Isaías 53 (conocido como el Canto del Siervo Sufriente) en cuanto a belleza, poder e impacto duradero entre los judíos y cristianos devotos de todo el mundo. Naturalmente, dada su importancia para personas de diferentes orígenes religiosos, su significado ha sido muy discutido a lo largo de los siglos, y hoy en día los eruditos ofrecen una amplia variedad de interpretaciones de este inspirador texto1. Sin embargo, en la antigüedad, tanto los cristianos como los judíos entendían que esta poderosa profecía se refería al Mesías, y los cristianos la aplicaban naturalmente a Jesús de Nazaret2.

El profeta nefita Abinadí también conocía a Isaías 53 y lo leyó mesiánicamente, utilizándolo para reforzar sus propias profecías de la venida de Cristo (véase Mosíah 14-16)3. Así, los Santos de los Últimos Días se unen hoy a otros cristianos en reconocer a Isaías 53 como una poderosa profecía del sacrificio expiatorio de Jesucristo. No obstante, dado que las revelaciones, incluidas las profecías, suelen inspirarse en cuestiones y circunstancias concretas4, algunos se han preguntado qué inspiró la vívida revelación de Isaías sobre el sufrimiento, la muerte y el triunfo final del futuro Mesías.

Los eruditos han planteado diversas teorías sobre los orígenes de Isaías 53. Algunos sugieren que se inspiró en “la intercesión y el sufrimiento de ciertas figuras proféticas”5. Profetas como Jeremías (véase Jeremías 11:19) y Abinadí, que sufrieron e incluso arriesgaron sus vidas por transmitir el mensaje de Jehová, sin duda encontraron resonancia y consuelo personal en la descripción poéticamente poderosa de un siervo sufriente en Isaías 536.

Otros han propuesto que el Siervo Sufriente se inspiró en alguna calamidad de un personaje de la realeza7. En este sentido, Margaret Barker ha sugerido que Isaías 53 se inspiró en la milagrosa recuperación de Ezequías de estar “enfermo hasta la muerte” durante la invasión asiria alrededor del año 701 a. C. (2 Reyes 20:1-11; Isaías 38:1-8, 21-22)8. Basado en la descripción de su úlcera que fue tratada por “una masa de higos” (2 Reyes 20:7), Barker argumenta que Ezequías tenía la plaga, que era considerada una “señal de ira divina” en el antiguo Cercano Oriente9. En ese contexto, el pronunciamiento inicial de Isaías de que Ezequías iba “a morir y no [viviría] más” (Isaías 38:1; 2 Reyes 20:1) podría entenderse como que Ezequías había sido maldecido por Dios para morir por algún pecado o transgresión. Es decir, algunos lo habrían percibido como “azotado, herido por Dios y afligido” (Isaías 53:4).

Pero entonces “volvió Ezequías su rostro hacia la pared”, lo que recuerda al pueblo que aparta su rostro del Siervo Sufriente (Isaías 53:3)10, “y oró a Jehová”, repitiendo sus actos justos y suplicando que le perdonara la vida (2 Reyes 20:2-3; Isaías 38:2-3). Dios entonces inspiró a Isaías para que volviera a Ezequías y declarara:

–Vuelve, y di a Ezequías, príncipe de mi pueblo: Así dice Jehová, el Dios de David, tu padre: Yo he oído tu oración; he visto tus lágrimas. He aquí, yo te sanaré; al tercer día subirás a la casa de Jehová. Y añadiré a tus días quince años, y te libraré a ti y a esta ciudad de la mano del rey de Asiria; y ampararé esta ciudad por causa de mí mismo y por causa de David, mi siervo. (2 Reyes 20:5–6; compárese con Isaías 38:4–6)

La adición de quince años a la vida de Ezequías recuerda la promesa de que “verá su linaje, prolongará sus días, y la voluntad de Jehová prosperará en su mano” (Isaías 53:10). Según Josefo, un antiguo historiador judío, fue durante estos últimos quince años cuando nació el hijo de Ezequías, Manasés, que sería el siguiente rey11.

Tras recuperarse de su enfermedad12, Ezequías se presentó ante Jehová en el templo y ofreció una oración de intercesión en nombre del pueblo (2 Reyes 19:14-19; Isaías 37:14-20). Entonces, según el relato bíblico, “salió el ángel de Jehová y mató en el campamento de los asirios”, obligándolos a partir de vuelta a su patria (2 Reyes 19:35-36; Isaías 37:36-37). Otras fuentes bíblicas e históricas sugieren que Jehová pudo haber enviado una plaga sobre el ejército asirio 13. Por lo tanto, Ezequías se recuperó de la plaga mortal en el mismo momento en que estaba diezmando a las fuerzas asirias.

Este momento oportuno, argumenta Barker de forma interesante, se prestaba para la comparación entre Ezequías y la figura del sumo sacerdote real de los rituales del Día de la Expiación, que según ella cargaba simbólicamente con los pecados del pueblo y ofrecía su vida (simbólicamente a través del sacrificio de un macho cabrío) para limpiar al pueblo y a la tierra14. Así, la plaga de Ezequías no representaba una maldición por sus propios pecados, sino más bien la carga de los pecados del pueblo (compárese con Isaías 53:4-6), y su curación y recuperación coincidiendo con la liberación de la ciudad simbolizaba su expiación y reconciliación: “Ezequías cargó con el castigo del pueblo, soportó la ira y la desvió hacia sus enemigos. El rey se recuperó de su prueba, pero el enemigo no”15.

Esto, según Barker, inspiró la composición original de Isaías 53: “El poema original fue escrito probablemente como resultado de la recuperación del rey Ezequías de la plaga, lo que explica los detalles históricos que contiene, pero el tema general se obtiene del Día de la Expiación”16.

El porqué

La teoría de Barker no es más que uno de los muchos intentos de los eruditos por explicar los orígenes de Isaías 53, por lo que no debe considerarse la explicación definitiva de este poderoso poema profético. Sin embargo, es una teoría que posee algunas posibilidades intrigantes para que los Santos de los Últimos Días y otros reflexionen cuidadosamente.

En primer lugar, cabe destacar que esta interpretación sitúa el contenido de Isaías 53 en la época del Isaías original de Jerusalén. Muchos eruditos cuestionan o rechazan a Isaías como autor de la última parte del libro que lleva su nombre (en concreto, los capítulos 40-66), y sostienen que en realidad fue escrito por escritores anónimos de la época del exilio babilónico en el siglo VI a. C. o incluso más tarde17. Sin embargo, El Libro de Mormón, indica que varios de estos capítulos—incluyendo Isaías 53—ya estaban en las planchas de bronce antes del exilio y atribuye estos escritos explícitamente a Isaías18.

La teoría de Barker sobre los orígenes del Canto del Siervo Sufriente concordaría así con la presencia de ese texto en el Libro de Mormón (véase Mosíah 14). Del mismo modo, Gary V. Smith también ha argumentado que varios pasajes dentro del bloque de Isaías 40-55 sugieren que estas profecías fueron dadas por Isaías alrededor de la época de la invasión asiria (ca. 701 a. C.)19. Si Barker y Smith están en lo cierto, entonces gran parte—y tal vez incluso todo—de Isaías 40-55 bien podría haber estado a disposición de los nefitas en las planchas de bronce de alguna forma y, por tanto, puede entenderse dentro de los contextos culturales y religiosos más amplios de las profecías dadas en respuesta a esa crisis impulsada por la invasión asiria.

En segundo lugar, y más importante, aunque las circunstancias de la recuperación de Ezequías de la plaga y la retirada del ejército asirio pueden haber motivado la escritura de Isaías 53, en última instancia esto no significa necesariamente que se tratara de esos acontecimientos. El rey Ezequías era simplemente un modelo y una sombra de Jesucristo, el verdadero Mesías y gran sumo sacerdote que había de venir (véase Hebreos 4:14). Como explicó Andrew C. Skinner: “Ezequías fue un rey davídico, ungido a semejanza del Ungido. … Se convirtió en el libertador terrenal de Judá y actuó a semejanza del gran Libertador, Jesucristo”20.

Algunas de las otras profecías mesiánicas de Isaías también se cumplieron parcialmente a través de Ezequías21. Por lo tanto, es posible que Isaías también viera un cumplimiento parcial de la función del Mesías sufriente en el sufrimiento de Ezequías por la plaga y su liberación de la muerte junto con su pueblo (Isaías 38:6). Sin embargo, solo el sacrificio expiatorio del Salvador satisfizo plenamente todo lo que Isaías había predicho del futuro Mesías. Por ejemplo, el erudito Santo de los Últimos Días Donald W. Parry ha identificado cuatro temas clave en Isaías 53, cada uno de los cuales se aplica claramente a Jesucristo:

  1. Los sufrimientos del Mesías. Estos se refieren a lo que sufrió durante las persecuciones de su ministerio mortal, pero más especialmente a los sufrimientos de las últimas veinticuatro horas de su vida.
  2. La asunción por parte del Mesías de nuestras cargas y pecados. Isaías proporciona grandes detalles con respecto a este tema con su uso de palabras específicas como “iniquidades”, “transgresiones” y “culpa”. Obsérvese que, además de cargar con nuestras culpas, Jesús también cargó con nuestras enfermedades y dolores.
  3. La muerte del Mesías. Nótese de nuevo la especificidad de Isaías con sus palabras que profetizan la muerte de Jesús: “matadero”, “arrancado […] de los vivientes;”, “su sepultura” y “muerte” (dos veces).
  4. La recompensa del Mesías. Isaías proporciona seis declaraciones proféticas separadas sobre la recompensa del Mesías. Nótese que la recompensa no se refiere a oro, plata o tesoros, sino a bendiciones eternas22.

Como ha señalado también Kerry Muhlestein: “La imagen del siervo tiene otros cumplimientos. … Sin embargo, el cumplimiento más importante, es Cristo”23. Solo Jesucristo realmente “llevó él nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores”, y solo Jesucristo fue realmente “herido […] por nuestras transgresiones” y “molido por nuestras iniquidades”. Y solo a través del sufrimiento del Señor Jesucristo somos curados (Isaías 53:3-5). Todos los demás profetas, sacerdotes y reyes deben ser vistos como modelos y sombras que señalan de manera muy conmovedora hacia Él, nuestro Rey Celestial, y su gran sacrificio expiatorio.

Otras lecturas

Donald W. Parry, “The Messiah in Isaiah 53: Four Recurring Themes“, en The Jesus Christ Focused Old Testament: Making Sense of a Monumental Book (Springville, UT: Book of Mormon Central, 2022), 37–38.

Kerry Muhlestein, Learning to Love Isaiah: A Guide and Commentary (American Fork, UT: Covenant Communications, 2021), 327–328, 433–438.

Margaret Barker, “The Great High Priest“, BYU Studies Quarterly 42, nos. 3–4 (2003): 65–80.

John W. Welch, “Isaiah 53, Mosiah 14, and the Book of Mormon“, en Isaiah in the Book of Mormon, ed. Donald W. Parry y John W. Welch (Provo, UT: Foundation for Ancient Research and Mormon Studies, 1998), 293–312.

John W. Welch, “Authorship of the Book of Isaiah in Light of the Book of Mormon“, en Isaiah in the Book of Mormon, ed. Donald W. Parry and John W. Welch (Provo, UT: Foundation for Ancient Research and Mormon Studies, 1998), 423–437.

1. Para un resumen de las distintas interpretaciones de los expertos, véase R. E. Clements, “Isaiah 53 and the Restoration of Israel”, en Jesus and the Suffering Servant: Isaiah 53 and Christian Origins, ed. William H. Bellinger Jr. y William R. Farmer (Eugene, OR: Wipf and Stock, 1998), 39–54.
2. Véanse las siguientes citas de Isaías 53 en el Nuevo Testamento para su aplicación cristiana a Jesús: 53:1 en Juan 12:38 y Romanos 10:16; 53:4 en Mateo 8:17 y 1 Pedro 2:24; 53:7–8 en Hechos 8:32–33; 53:9, 11–12 en 1 Pedro 2:22, 24; 53:12 en Marcos 15:28 y en Lucas 22:37. Margaret Barker, “Isaiah”, en Eerdmans Commentary on the Bible, ed. James D. G. Dunn y John W. Rogerson (Grand Rapids, MI: Eerdmans, 2003), 534, señaló que los targumim judíos aplican Isaías 53 al Mesías, “lo que demuestra que no solo los cristianos lo leyeron como una profecía mesiánica”. John Gee, “How Not to Read Isaiah“, Interpreter: A Journal of Latter-day Saint Faith and Scholarship 37 (2020): 37–39, hace un comentario similar sobre cómo los targumim interpretan a Isaías 7–12. Para más información sobre la interpretación mesiánica en los targumim de Isaías, véase Jostein Ådna: “The Servant of Isaiah 53 as Triumphant and Interceding Messiah: The Reception of Isaiah 52:13–53:12 in the Targum of Isaiah, with Special Attention to the Concept of Messiah”, en The Suffering Servant: Isaiah 53 in Jewish and Christian Sources, ed. Bernd Janowski y Peter Stuhlmacher, trans. Daniel P. Bailey (Grand Rapids, MI: Eerdmans, 2004), 189–224. Para un análisis adicional de las interpretaciones mesiánicas judías precristianas de Isaías 53, véase Martin Hengel con la colaboración de y Daniel P. Bailey, “The Effective History of Isaiah 53 in the Pre-Christian Period”, en Isaiah 53 in Jewish and Christian Sources, 75–146.
3. Para más información sobre la interpretación de Abinadí de Isaías 53, véase John W. Welch, “Isaiah 53, Mosiah 14, and the Book of Mormon“, en Isaiah in the Book of Mormon, ed. Donald W. Parry y John W. Welch (Provo, UT: Foundation for Ancient Research and Mormon Studies, 1998), 293–312.
4. El élder Jeffrey R. Holland enseñó: “[L]a revelación casi siempre se recibe en respuesta a una pregunta, generalmente una pregunta urgente; no siempre, pero sí por lo general”. Jeffrey R. Holland, “Cast Not Away Therefore Your Confidence“, Brigham Young University devotional, March 2, 1999, en línea en speeches.byu.edu.
5. Hermann Spieckermann, “The Conception and Prehistory of the Idea of Vicarious Suffering in the Old Testament”, en Isaiah 53 in Jewish and Christian Sources, 8. Véase también Clements, “Isaiah 53 and the Restoration of Israel”, 45–47.
6. Sobre la experiencia de Abinadí y su relación con Isaiah 53, véase Central del Libro de Mormón, “¿Por qué habló Abinadí del Mesías sufriente? (Mosíah 14:4; Isaías 53:4)”, KnoWhy 91 (abril 24 de 2017). Sobre Jeremías, Jack R. Lundbom, Jeremiah 1–20: A New Translation with Introduction and Commentary, The Anchor Bible, vol. 21A (New York, NY: Doubleday, 1999), 636–637, señala las mismas palabras similar en Jeremías 11:19 e Isaías 53:7–8.
7. Véase Clements, “Isaiah 53 and the Restoration of Israel”, 44–45.
8. Margaret Barker, “Hezekiah’s Boil”, Journal for the Study of the Old Testament 95 (2001): 31–42; Barker, “Isaiah”, 534–535. Aunque la noticia de la enfermedad de Ezequías es posterior a la noticia del levantamiento del asedio por parte de Asiria, 2 Reyes 20:6 e Isaías 38:6 sugieren que fue durante el asedio cuando Ezequías cayó enfermo y que se profetizó que se recuperaría simultáneamente con la salvación de la ciudad del ataque asirio. Véase Joseph Blenkinsopp, Isaiah 1–39: A New Translation with Introduction and Commentary, The Anchor Bible, vol. 19 (New York, NY: Doubleday, 2000), 482, 484; Gary V. Smith, Isaiah 1–39: An Exegetical and Theological Exposition of Holy Scripture, The New American Commentary, vol. 15A (Nashville, TN: B&H Publishing, 2007), 635.
9. Barker, “Hezekiah’s Boil”, 31–32, 34–35.
10. Barker, “Hezekiah’s Boil”, 39, sugiere que Isaías 53:3 debe leerse como si dijera que “escondió su rostro de nosotros” en lugar de que el Siervo sea aquel de quien la gente esconde su rostro.11. Barker, “Isaiah”, 535.
12. Sobre la cronología, véase Barker, “Isaiah”, 523.
13. Véase Barker, “Hezekiah’s Boil”, 32–34; Barker, “Isaiah”, 523. Antti Laato, “Assyrian Propaganda and the Falsification of History in the Royal Inscriptions”, Vetus Testamentum 45, no. 2 (1995): 222, sugiere que 2 Reyes 19:35 “es muy probablemente una representación teológica de la destrucción causada por una plaga, como se indica en 2 Sam. 24:15–16 y Sal. 78:49–50”. Siegfried H. Horn y P. Kyle McCarter, “The Divided Monarchy: The Kingdoms of Judah and Israel”, en Ancient Israel: From Abraham to the Roman Destruction of the Temple, 3ra. ed., ed. Hershel Shanks (Washington, DC: Biblical Archaeology Society; Upper Saddle River, NJ: Prentice Hall, 2011), 363n144, hace un argumento similar.
14. Véase Margaret Barker, “The Great High Priest“, BYU Studies Quarterly 42, nos. 3–4 (2003): 74–78; Barker, “Isaiah”, 494, 534–535.
15. Barker, “Hezekiah’s Boil”, 40.
16. Barker, “Great High Priest“, 76.
17. Véase Richard L. Shultz, “The Origins and Basic Arguments of the Multi-Author View of the Composition of Isaiah: Where Are We Now and How Did We Get Here?”, en Bind Up the Testimony: Explorations in the Genesis of the Book of Isaiah, ed. Daniel I. Block y Richard Schultz (Peabody, MA: Hendrickson Publishers, 2015), 7–31, para un resumen y revisión de dichas teorías académicas. Para los puntos de vista de los Santos de los Últimos Días, véase n18.
18. Para un análisis útil de esta cuestión en relación con el Libro de Mormón y otras creencias de los Santos de los Últimos Días, véase John W. Welch, “Authorship of the Book of Isaiah in Light of the Book of Mormon“, en Isaiah in the Book of Mormon, ed. Donald W. Parry y John W. Welch (Provo, UT: FARMS, 1998), 423–437; Kent P. Jackson, “Isaiah in the Book of Mormon”, en A Reason for Faith: Navigating LDS Doctrine and Church History, ed. Laura Harris Hales (Salt Lake City, UT: Deseret Book; Provo, UT: Religious Studies Center, Brigham Young University, 2016), 69–78; Daniel T. Ellsworth, “Their Imperfect Best: Isaianic Authorship from an LDS Perspective“, Interpreter: A Journal of Mormon Scripture 27 (2017): 1–27; Joshua M. Sears, “Deutero-Isaiah in the Book of Mormon: Latter-day Saint Approaches”, en They Shall Grow Together: The Bible in the Book of Mormon, ed. Charles Swift y Nicholas J. Frederick (Salt Lake City, UT: Deseret Book; Provo, UT: Religious Studies Center, Brigham Young University, 2022), 365–391. Los próximos estudios de John Gee y Donald W. Parry también abordarán esta cuestión.
19. Gary V. Smith, “Isaiah 40–55: Which Audience Was Addressed?” Journal of the Evangelical Theological Society 54, no. 4 (2011): 701–713; Gary V. Smith, “Cyrus or Sennacherib? Historical Issues Involved in the Interpretation of Isaiah 40–55”, en Bind Up the Testimony, 175–193. Los puntos de vista de Smith se argumentan de forma más completa en Gary V. Smith, Isaiah 40–66: An Exegetical and Theological Exposition of Holy Scripture, The New American Commentary, vol. 15B (Nashville, TN: B&H Publishing, 2009). Alternativamente, algunos comentaristas Santos de los Últimos Días han sugerido que Isaías 40-66 consiste en las profecías posteriores al 700 a.C. dadas por Isaías en respuesta a las consecuencias de la invasión asiria. Véase, por ejemplo, Kerry Muhlestein, Learning to Love Isaiah: A Guide and Commentary (American Fork, UT: Covenant Communications, 2021), 327–328; Jeffrey R. Chadwick, “The Great Jerusalem Temple Prophecy: Latter-day Context and Likening unto Us“, en Ascending the Mountain of the Lord: Temple, Praise, and Worship in the Old Testament, ed. Jeffrey R. Chadwick, Matthew J. Grey y David Rolph Seely (Provo, UT: Religious Studies Center, Brigham Young University; Salt Lake City, UT: Deseret Book, 2013), 368–371. La teoría de Chadwick se explica con más detalle en Jeffrey R. Chadwick, “The Insights of Third Isaiah: Observations of a Traditionalist”, en The Unperceived Continuity of Isaiah, ed. James H. Charlesworth (New York, NY: T&T Clark, 2019), 76–80.
20. Andrew C. Skinner, Prophets, Priests, and Kings: Old Testament Figures Who Symbolize Christ (Salt Lake City, UT: Deseret Book, 2005), 91.
21. Véanse los comentarios (y las fuentes citadas) sobre Isaías 9:6–7 en Central del Libro de Mormón, “¿De qué manera profetizó Isaías al Mesías? (Isaías 40:3)”, KnoWhy 647 (27 de septiembre de 2022), para otro ejemplo de una profecía parcialmente cumplida por Ezequías.22. Donald W. Parry, “The Messiah in Isaiah 53: Four Recurring Themes“, en The Jesus Christ Focused Old Testament: Making Sense of a Monumental Book (Springville, UT: Book of Mormon Central, 2022), 37.
23. Muhlestein, Learning to Love Isaiah, 434.

Traducido por Central del Libro de Mormón