¿De qué manera fue Pahorán un líder fuerte en tiempos difíciles?
Agosto 13, 2020
KnoWhy #573
"Pahorán", por James Fullmer
"Pahorán", por James Fullmer
"Yo, Pahorán, gobernador de este país, envío estas palabras a Moroni, capitán en jefe del ejército. He aquí, Moroni, te digo que no me regocijo por vuestras grandes aflicciones, sí, ello contrista mi alma"
Alma 61:2

El conocimiento

Muchos grandes profetas, líderes justos y héroes valientes sobresalen ante los lectores cuando estudian los complicados temas narrativos del Libro de Mormón. Todos los que lean el libro pueden adquirir aprecio y admiración por Lehi y Nefi, el rey Benjamín, Abinadí, Alma padre e hijo y los hijos de Mosíah. En los capítulos de guerra de Alma, héroes valientes como el capitán Moroni, Teáncum y Helamán con sus jóvenes guerreros llenan las páginas con sus hazañas más grandiosas.

Además de estos personajes apreciados y conocidos, también hay muchos héroes menos reconocidos y, a menudo, olvidados en el Libro de Mormón: hombres y mujeres justos que pasan desapercibidos para los lectores ocasionales y que a menudo no logran dejar una impresión duradera en la mente incluso de los lectores más estudiosos del Libro de Mormón. Pahorán, por ejemplo, fue el juez superior o gobernador de los nefitas durante una de las épocas más tumultuosas de la historia nefita, e incluso es un autor del Libro de Mormón, ya que su epístola a Moroni se incluyó directamente en el Libro de Alma (véase Alma 61). Sin embargo, a menudo pasa desapercibido bajo la gran sombra del capitán Moroni.

Un detenido análisis de las pistas y detalles acerca de Pahorán, revela que es un líder justo y de principios, digno de estudio y emulación.

Pahorán ocupó el lugar de su padre como juez superior y gobernador al final del año veinticuatro del gobierno de los jueces (Alma 50:39–40). Inicialmente, podría haber estado renuente a ocupar el asiento judicial, pero las circunstancias le impusieron el liderazgo1. Inmediatamente, cuando su gobierno comenzó en el año veinticinco, los realistas se levantaron y trataron de alterar la ley para permitir que se establecieran monarquías (Alma 51:1–6). Reconociendo el origen divino de las leyes nefitas, y la amenaza que la monarquía representaba para la libertad del pueblo, "Pahorán no quiso modificar ni permitir que se modificara la ley" (Alma 51:3)2. Esta decisión fue respaldada por la voz del pueblo, demostrando que desde el comienzo de su gobierno, Pahorán obtuvo el apoyo leal de su pueblo (Alma 51:7).

Mientras este asunto se resolvía, llegó a Zarahemla la noticia de la invasión de un ejército lamanita. Al ver una oportunidad, los realistas “no quisieron tomar las armas para defender su país” (Alma 51:12–13). Esto creó una situación peligrosa3. Sin duda, al reconocer el grave riesgo que esto representaba para el pueblo nefita, Pahorán concedió las facultades excepcionales necesarias al capitán Moroni para permitirle manejar esta situación urgente de manera oportuna (Alma 51:15–16).

Pahorán pasa a segundo plano a medida que la narrativa cambia el enfoque hacia los esfuerzos de guerra lejos de la capital. Cuando Pahorán vuelve a ser el centro de atención cinco años después (en el año treinta), queda claro que las cosas en Zarahemla han estado tan agitadas como en el frente de batalla. En respuesta a una dura reprimenda de un Moroni comprensiblemente frustrado (Alma 60), Pahorán revela que la sublevación interna de los realistas ha continuado. Los realistas fueron capaces de tomar el poder en Zarahemla, deliberadamente estaban reteniendo el apoyo a los ejércitos de Moroni, y conspirando con los atacantes lamanitas (Alma 61:3–5, 8).

Esto no debe interpretarse como una insinuación de que Pahorán era un líder débil. La mayoría de los guerreros nefitas aptos estaban en el campo de batalla, dejando la capital vulnerable. Sin embargo, Pahorán pudo escapar a Gedeón y establecer una fortaleza allí. En Gedeón, Pahorán reunió suficiente apoyo para su causa de tal manera que "aquellos que se ha[bían] alzado en rebeldía... no se atrev[ieron] a salir a la batalla contra [ellos]" (Alma 61:5–7). La situación se había convertido en un punto muerto4. A partir de aquí, Pahorán se "hallaba algo inquieto concerniente a lo que deb[ía] hacer, si sería justo marchar contra [sus] hermanos" (Alma 61:19)5.

Fue en este contexto que Pahorán recibió la epístola de Moroni. No es de extrañar que haya sido capaz de responder tan amablemente, a pesar del tono furioso de Moroni6. Pahorán sabía que la severa reprimenda de Moroni no importaba en ese momento (Alma 61:9), ya que había cuestiones más importantes en juego. No era el momento de indignarse por las acusaciones de Moroni. Pahorán reconoció que Moroni tenía mucha razón sobre las circunstancias de Zarahemla (sin la participación del propio Pahorán)7. Es más, Pahorán realmente recibió la epístola de Moroni con alegría, porque le ayudó a ver la mejor manera de salir de su difícil situación (Alma 61:19).

Moroni había dicho: “He aquí, el Señor me dice: Si los que habéis nombrado gobernadores no se arrepienten de sus pecados e iniquidades, iréis a la batalla contra ellos” (Alma 60:33)8. Con algo más de mano de obra y el experimentado liderazgo militar de Moroni, Pahorán sabía que podían superar el estancamiento e inclinar las probabilidades a su favor. Citó la revelación de Moroni mientras trataba de convencerlo de que trajera refuerzos a Gedeón, para que juntos pudieran recuperar Zarahemla (Alma 61:14-20)9.

Y eso fue exactamente lo que sucedió (Alma 62:1–7). Pahorán fue restablecido al asiento judicial, los realistas traidores fueron procesados legalmente y la paz fue restaurada (Alma 62:8–11).Gracias a una situación política más estable en Zarahemla, Pahorán decidió tomar un papel más activo para terminar la guerra de una vez por todas. Se unió a Moroni en la marcha hacia Nefíah, con provisiones y refuerzos, y ayudó activamente a reclamar esa ciudad estratégicamente importante (Alma 62:14–26)10. Pahorán dirigió activamente las tropas en el campo de batalla hasta que la guerra terminó, cuando finalmente regresó al asiento judicial, al final del año treinta y uno (Alma 62:44).

El porqué

Pahorán seguiría siendo el juez superior durante otros ocho años antes de morir (Helamán 1:2). Su muerte precipitó una crisis de liderazgo, mostrando lo importante que había sido para la estabilidad del gobierno nefita en un momento crucial de su historia11. Hoy en día se reconoce ampliamente la importancia de un buen liderazgo, y se han escrito muchos libros sobre los mejores principios de liderazgo para los negocios y la política12 Entre los principios comúnmente reconocidos de un buen liderazgo se encuentran el liderar con el ejemplo, reconocer que el liderazgo tiene que ver con las personas y las relaciones, estar dispuesto a admitir los errores, comprender el valor de escuchar y trabajar juntos para lograr más.

Notablemente, el resumen de las actividades de Pahorán que está a disposición de los lectores hoy en día sintetiza lo esencial del liderazgo. El ejemplo de Pahorán enseña doce principios de liderazgo que podrían aplicarse apropiadamente en la actualidad.

  • Seguía el estado de derecho, y no alteraba la ley, incluso bajo la presión de disidentes egoístas. No alteraba la ley sin dar tiempo para asegurar que las nuevas leyes fueran buenas.
  • Permanecía en contacto con la voz del pueblo y la sensatez.
  • No abrogaba el proceso legal, en cambio detenía a las personas y retrasaba su juicio13.
  • No se rendía, ni siquiera bajo una angustia o dificultad extrema.
  • Trabajaba de manera creativa con los recursos disponibles.
  • Reconocía que tenía un problema, no ponía excusas ni culpaba a nadie.
  • No contraatacaba imprudentemente sino que fortalecía su posición como para que los disidentes "temieran" atacarla; una defensa fuerte es a menudo lo mejor.
  • Le preocupaba que la guerra civil fuera deshonesta. Sus conciudadanos no debían ser sus enemigos.
  • Le dio a Moroni el beneficio de la duda.
  • Se dio cuenta de que Moroni carecía de buena información. Los líderes brindan información correcta, no propaganda ni rumores no confirmados.
  • Permaneció leal a su amigo, sabiendo que estaba haciendo lo mejor que podía.
  • Hizo limonada con un solo limón, dio una buena solución para una situación difícil.

Lo más importante de todo, en sus casi quince años como juez superior, cumplió con el juramento de su cargo de:

“[J]uzgar con rectitud, y de preservar la paz y la libertad del pueblo, y concederle sus sagrados privilegios de adorar al Señor su Dios, sí, de sostener y mantener la causa de Dios toda su vida, y juzgar a los malvados según sus delitos" (Alma 50:39)14.

Otras lecturas

Marilyn Arnold, “Pahoran1”, en Book of Mormon Reference Companion, ed. Dennis L. Largey (Salt Lake City, UT: Deseret Book, 2003), 626–627.

Duance Boyce, “Captain Moroni’s Revelation”, BYU Studies Quarterly 58, núm. 4 (2019): 155–159.

Oralyn Moran, “Moroni and Pahoran”, Religious Educator 15, núm. 3 (2014): 102–115.

  • 1. Véase John W. Welch, John W. Welch Notes (Springville, UT: Book of Mormon Central, 2020), 811.
  • 2. Véase Central del Libro de Mormón, “¿Por qué Pahorán no permitiría que la ley fuera enmendada? (Alma 51:3)”, KnoWhy 159 (julio 13, 2017).
  • 3. Véase Brant A. Gardner, Second Witness: Analytical and Contextual Commentary on the Book of Mormon, 6 vols. (Salt Lake City, UT: Greg Kofford Books, 2008), 4:660.
  • 4. Gardner, Second Witness, 4:751.
  • 5. Como se mencionó anteriormente, solo cinco años antes, Pahorán había autorizado voluntariamente a Moroni que fuera a dirigir el ejército contra los realistas, lo que llevó a Oralyn Moran, “Moroni and Pahoran”, Religious Educator 15, núm. 3 (2014): 109 a especular por qué ahora Pahorán estaba tan inseguro de hacer algo al respecto. Moran propone que Pahorán era un líder más pasivo que carecía de carisma para liderar el puesto, pero esto no encaja en el contexto más general. Después de todo, Pahorán había logrado reunir al pueblo en Gedeón y creó una formidable fortaleza allí (Alma 61:5-7), y estaba dispuesto a "resisti[r] la iniquidad aun hasta el derramamiento de sangre" (Alma 61:10). Sin embargo, como un líder justo y recto, Pahorán se habría tomado muy en serio la pérdida de vidas en la batalla (en ambos lados). Es más probable que Pahorán estuviera considerando cuidadosamente las posibilidades de éxito si desafiaba a los realistas en una guerra abierta, y no estaba seguro de que las probabilidades de victoria fueran lo suficientemente fuertes como para justificar el derramamiento de sangre que se produciría (uno de los principios de la Teoría de la Guerra Justa es que para justificar la pérdida de vidas inherente a la guerra, uno debe tener no solo una causa justa, sino también una posibilidad razonablemente buena de tener éxito).
  • 6. Véase Central del Libro de Mormón, “¿Por qué era importante la correspondencia entre Moroni y Pahorán? (Alma 59:3)”, KnoWhy 168 (julio 25, 2017).
  • 7. Véase Gardner, Second Witness, 4:749.
  • 8. Algunos han afirmado que fue una revelación errónea, porque Pahorán no era culpable de traición, como Moroni había supuesto. Pero la revelación no dice nada de Pahorán específicamente, y se refiere a "gobernantes" en plural. Es probable que algunos de los disidentes estuvieran en posiciones de poder dentro del gobierno. Véase Duance Boyce, “Captain Moroni’s Revelation”, BYU Studies Quarterly 58, núm. 4 (2019): 155–159.
  • 9. Moran, “Moroni and Pahoran”, 109 se preguntaba si Pahorán había orado sobre qué hacer, ya que parecía confiar en la respuesta de Moroni. Sin embargo, Pahorán menciona en su epístola que estaría dispuesto a someterse a la esclavitud de los realistas y los lamanitas, si fuera la voluntad del Señor. "Mas he aquí", dijo Pahorán, el Señor "no nos manda que nos sujetemos a nuestros enemigos, sino que pongamos en él nuestra confianza, y él nos librará" (Alma 61:13). Pahorán debió haber buscado la guía del Señor a través de la oración si sabía que no les ordenaba someterse a sus enemigos.
  • 10. Sobre la importancia estratégica de Nefíah, véase Gardner, Second Witness, 4:757.
  • 11. Véase Central del Libro de Mormón, “¿Por qué fue peligroso para los nefitas tener un vacío en su liderazgo? (Helamán 1:2)”, KnoWhy 172 (julio 31, 2017). Véase también Welch, John W. Welch Notes, 812–813.
  • 12. El ejemplo por excelencia, aunque hay muchos otros, es Stephen R. Covey, Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva: Lecciones magistrales sobre el cambio personal (Free Press, 1989).
  • 13. Esto habría sido ilegal según el derecho de habeas corpus de la Constitución de los EE.UU., sin embargo en la Guerra Civil incluso Abraham Lincoln hizo justo lo que Pahorán hizo en este sentido.
  • 14. Véase Welch, John W. Welch Notes, 785.