Testigo olvidado: Jane Manning James
Post contribuido por Noé Correa
Fotografía de history.lds.org

Jane Manning James, uno de los primeros miembros, fue testigo del Urim y Tumim.

Tenemos como Iglesia una historia muy rica que apenas se está traduciendo al español. Por ende, hay muchos detalles que los miembros de la Iglesia no han sabido aunque lleven años estudiando nuestra cronología.

Aunque siempre hemos sabido siempre de los primeros miembros de la Iglesia de la raza negra, sus historias se están conociendo más y más hoy en día. Sus experiencias y testimonios se habían quedado ocultos por no ser publicados. No obstante, gracias al esfuerzo que está haciendo la Iglesia en estos últimos años, y también las publicaciones de historiadores competentes, las vidas de estos miembros de nuevo están saliendo a la luz del conocimiento. Uno de ellos que se mantuvo fiel hasta la muerte fue la hermana Jane Manning James (en este artículo será denominada “Manning” por su apellido).

Manning nació en el estado de Connecticut en los EE.UU. en 1822. Aunque nunca fue esclava, a los seis años fue a vivir con una familia de raza blanca para trabajar como sirvienta. Ella conoció a misioneros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y, aunque se le prohibió por su pastor presbiteriano, se bautizó en 1841.

Un año después, ella y varios miembros de su familia tuvieron deseos de reunirse con los santos en Nauvoo. Viajaron lo que pudieron por río y después de unos tratos desagradables se hallaron obligados a caminar más de 1.200 kilómetros hasta su lugar de destino.

Jesús Inda Velázquez, traductor de BMC en Español, en frente de la Casa Mansión de Nauvoo. Imagen de Book of Mormon Central

Llegaron al hogar de Emma y José Smith cuando la familia se estaba quedando en un hotel, llamado la Mansión de Nauvoo en 1843. El profeta y su esposa los recibieron en ese momento. Mientras se hacían arreglos de dónde quedarse en el hotel todos se sentaron en un círculo porque José quería escuchar lo que habían vivenciado. La familia de Manning encontró trabajo y donde vivir pero ella se quedó con la familia Smith y ahí conoció a la mamá Smith (Lucy Mack Smith), madre del profeta. En sus propias palabras ella relató una experiencia que tuvo en la Mansión de Nauvoo:

Yo tenía que atravesar por la recámara de la mamá Smith para llegar a la mía. De vez en cuando me llamaba para hablar conmigo. Ella me contaba todos los problemas del hermano José y lo que había sufrido para publicar el Libro de Mormón. Una mañana me encontré al hermano José saliendo de la recámara de su madre. Él dijo: “Buenos días”, y me saludó con la mano. Entré a la recámara de su madre y ella dijo: “Buenos días. Tráeme ese bulto que está en la cómoda y siéntate aquí”. Yo lo hice tal como me lo había dicho. Ella me puso el bulto en las manos y dijo: “Palpa esto y luego ponlo en el cajón superior de la cómoda y ponle seguro”. Después de hacerlo, me dijo: “Siéntate. ¿Te acuerdas que te dije del Urim y Tumim cuando te conté del Libro de Mormón?” Yo le respondí: “Sí, señora”. Luego me dijo que recién lo había palpado. “No se te permite verlo pero sí se te ha permitido palparlo”, [ella dijo]. “Tú vivirás mucho después de que yo haya muerto y me haya ido, y tú puedes decirle a los santos de los últimos días que se te permitió palpar el Urim y Tumim”. (Mi traducción de history.lds.org )

Hubo más triunfos y tragedias en su vida, hasta su muerte en Utah en 1908 pero a este relato quería llegar. Aunque a través de una tela, Manning tuvo la bendición de tocar el Urim y Tumim, conocido como los intérpretes en el Libro de Mormón ( Mosíah 8:13,19 ; véase KnoWhy #417). Tal como cuando Emma había levantado las Planchas de Oro cubiertas con una sábana, Manning también es un testigo de artefactos relacionados con el Libro de Mormón. Ella no pudo negar que sus manos habían palpado algo que la mamá Smith mantenía guardado y encerrado, el Urim y Tumim. La mamá Smith le había dicho que testificase a los santos de lo que había sentido y seguramente así lo hizo. Y nosotros también podemos compartir su historia como testigo de los intérpretes. Que no le pase lo mismo que Samuel el lamanita cuando su testimonio y enseñanzas no fueron incluidos en el registro nefita, y el Señor Jesucristo les reprendió por ello:

Y aconteció que cuando Jesús hubo dicho estas palabras, les volvió a hablar, después que les hubo explicado todas las Escrituras que habían recibido, y les dijo: He aquí, quisiera que escribieseis otras Escrituras que no tenéis. Y aconteció que dijo a Nefi: Trae los anales que habéis llevado. Y cuando Nefi llevó los anales, y los puso ante él, Jesús los miró y dijo: En verdad os digo que yo mandé a mi siervo, Samuel el Lamanita, que testificara a este pueblo que el día en que el Padre glorificara su nombre en mí habría muchos santos que se levantarían de entre los muertos, y aparecerían a muchos, y les ministrarían. Y les dijo: ¿No fue así? Y sus discípulos le contestaron, y dijeron: Sí, Señor, Samuel profetizó según tus palabras, y todas se cumplieron. Y Jesús les dijo: ¿Por qué no habéis escrito esto, que muchos santos se levantaron, y se aparecieron a muchos, y les ministraron? Y sucedió que Nefi se acordó de que aquello no se había escrito. Y acaeció que Jesús mandó que se escribiera; de modo que se escribió, de acuerdo con lo que él mandó. ( 3 Nefi 23:6-13 )

Le agradecemos a Dios por la vida y testimonio de Jane Manning James.

“Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo”.

1 Corintios 1:3

Otras Lecturas: 

Mueller, Max Perry. Race and the Making of the Mormon People (Chapel Hill, NC: The University of North Carolina Press, 2017).

Roundy, Elizabeth J. D. The Autobiography of Jane E. Manning James as recorded by Elizabeth J. D. Roundy (Salt Lake City: Eborn Books, 2018).

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Referencia a Escrituras: 
Mosíah 8:13-19
3 Nefi 23:6-13