¿Por qué se recibieron tantas secciones en Doctrina y Convenios durante los días en que el Libro de Mormón se estaba traduciendo?
Enero 29, 2021
KnoWhy #593
Imagen de Scott G Winterton vía Deseret News.
Imagen de Scott G Winterton vía Deseret News.
"Una obra grande y maravillosa está a punto de aparecer entre los hijos de los hombres".

Doctrina y Convenios 6:1

El conocimiento

Durante el limitado período en que se estaba traduciendo el Libro de Mormón en los meses de abril, mayo y junio de 1829, José Smith recibió y registró por lo menos 13 revelaciones que ahora están canonizadas en Doctrina y Convenios. ¿Por qué se necesitaron y se dieron todas estas revelaciones durante este tiempo? Deben haber sido muy importantes, dado que José y Oliver estaban trabajando en la traducción de las planchas de Mormón y también en las planchas de Nefi.

Algunas de las razones por las que estas revelaciones se presentaron son:

  • José, Oliver y otras personas tenían preguntas: estas dudas involucraban la manera en que la traducción del Libro de Mormón debía realizarse (DyC 9), la necesidad del sacerdocio para poder realizar ordenanzas sagradas relacionadas con la salvación (DyC 13), el estado actual y el destino futuro del apóstol Juan (DyC 7), entre otras.
  • Ellos necesitaban instrucciones: Oliver necesitaba saber cómo podía poner en práctica su don de traducción para el Libro de Mormón (DyC 8). José necesitaba saber cómo debía manejar la pérdida de las páginas manuscritas del Libro de Mormón (DyC 10).
  • Todos necesitaban tranquilidad: las pruebas que José Smith y sus asociados atravesaban para traducir el Libro de Mormón y prepararse para establecer la Iglesia eran inquietantes. Las revelaciones fomentaron la paciencia (DyC 6:19), la caridad (DyC 12:8), la confianza para difundir el Evangelio (DyC 11:4–6), la obediencia para recibir bendiciones (DyC 6:6,9) y, en última instancia, confianza en el Señor para poder llevar a cabo sus propósitos.

El número total de palabras [en inglés] en estas trece revelaciones es de 6124. Suponiendo que para dictar y transcribir estas secciones individuales se utilizó en promedio un ritmo de 20 palabras por minuto (que es un ritmo bastante rápido), tenemos un total de 306 minutos, o por lo menos cinco horas, solo para producir estas revelaciones, lo que equivale al menos un día completo de trabajo directo durante el período de traducción. Esta estimación no incluye el tiempo que se detiene el proceso de traducción, discutiendo las preguntas y las situaciones con los receptores, reflexionando la situación, orando, reuniendo personas, investigando, recibiendo, registrando y entregando la revelación al destinatario. Es probable que también se haya hablado acerca de qué era lo que la revelación recibida significaba, antes de volver a trabajar en la traducción. Las personas usualmente no piensan en ese tipo de interrupciones, que ocurrieron simultáneamente durante los días entre el 7 de abril y el 20 de junio de 1829, que tienen que ver con la estimación y evaluación de la cantidad total de tiempo transcurrido que se necesitó para producir el Libro de Mormón.

Al considerar todo esto, parece que solo hubo el equivalente a unos 60 días reales de trabajo entre abril y junio de 1829. Esto es significativo, ya que posiblemente la cantidad de trabajo de traducción y transcripción que se realizó antes del 7 de abril de 1829 fue relativamente poca. Aparentemente, José había aprendido a traducir más eficientemente a medida que avanzaba en el proyecto de traducción, y Oliver probablemente era más hábil como escriba que Martin Harris u otros que estaban disponibles antes del 7 de abril de 1829. Lo más probable es que el trabajo se haya realizado más rápido en abril, mayo y junio de 1829 de lo que se realizó en 1828, lo que ayuda a explicar la viabilidad de la rapidez de la traducción milagrosa del Libro de Mormón durante los días de traducción en esos tres meses.

El porqué

Pueden aprenderse muchas cosas de esta información. Primero, José se tomó poco tiempo para escribir estas revelaciones. Registrar las impresiones espirituales y llevar un diario acerca de las bendiciones que recibimos debe ser una prioridad, aun cuando el tiempo es escaso.

En segundo lugar, con la pérdida del manuscrito del Libro de Mormón, José probablemente aprendió la importancia de un buen manejo de las instrucciones que recibió del Señor por medio de la revelación. Al igual que las bendiciones patriarcales que reciben los miembros dignos de la Iglesia hoy en día, estas revelaciones que José recibió eran importantes. No solo eran para ser escuchadas una vez, sino para ser conservadas, recordadas, releídas y utilizadas personalmente como el Señor lo requiere. Doctrina y Convenios 104:59 nos dice que tales revelaciones son para utilizarse "con objeto de edificar [la] iglesia [del Señor] y [Su] reino sobre la tierra, y preparar a [Su] pueblo para el tiempo, muy cerca ya, en que [Él] morar[á] con ellos".

En tercer lugar, en las revelaciones posteriores dadas a José Smith en Doctrina y Convenios (así como en la traducción de Mateo de José Smith), el Señor nos dice, a modo de "mandamiento, [que] lo que [dice] a uno lo dice] a todos" (DyC 61:18; 82:5; 92:1; 93:49; JS-Mateo 1:37). Por lo tanto, las instrucciones que Dios dio a las personas que escucharon por primera vez estas primeras revelaciones en la primavera de 1829, pueden ayudar a los lectores a comprender la naturaleza de Dios. Probablemente respondería a desafíos similares a los que nos enfrentamos hoy como individuos.

Para ayudar a los lectores modernos a reconocer la guia que el Señor nos da en estas revelaciones, se presenta a continuación una tabla que indica el número de palabras de cada revelación y resume el propósito principal y algunas de las lecciones que todos podemos aprender de cada una de estas pequeñas pero valiosas revelaciones.

Trece revelaciones dadas durante el tiempo en que se tradujo el Libro de Mormón

Sección

Núm. de palabras [en inglés]

Resumen

6

  1124

Dada a José Smith y Oliver Cowdery en Harmony, sobre trabajar juntos con paciencia, fe, caridad, etc.

7

    252

Conversación acerca de que el apóstol Juan no probó la muerte.

8

    389

Dada a Oliver Cowdery sobre su don de recibir conocimiento como Aarón.

9

    397

Dada a Oliver Cowdery donde se le dice que la traducción no es su don y que estudie la traducción en su mente y pregunte al Señor si es correcta antes de escribirla.

10:38-70

    937

Dada a José Smith en Fayette, Nueva York, donde se le instruye dónde comenzar a traducir las planchas menores de Nefi hasta el discurso del rey Benjamín en Mosíah.

11

    789

Dada a Hyrum Smith en Harmony, Pensilvania. El Señor expresa su aprecio al corazón honesto de Hyrum, los dones de poder y le instruye para que ayude en la obra misional y cómo predicar cuando sea llamado.

12

    232

Dada a Joseph Knight. El Señor nos asegura que cualquiera puede ayudar a llevar a cabo su obra y su mensaje misional al mundo.

13

      66

Las palabras de Juan el Bautista el 15 de mayo de 1829, en Harmony, Pensilvania cuando Oliver y José recibieron el Sacerdocio Aarónico.

14

    302

Dada a David Whitmer en Fayette, llamándolo para ayudar en la obra misional. A David se le promete la vida eterna.

15

    139

Dada a John Whitmer, encomendándole desear saber qué sería de mayor valor para él. El Señor le dice que esto es para que declare el arrepentimiento.

16

    140

Dada a Peter Whitmer, exhortándolo a desear saber qué sería de mayor valor para él. El Señor le dice que esto es para que declare el arrepentimiento y traiga almas a Cristo.

17

    311

Dada a los Tres Testigos antes de que vieran las planchas, encargándoles deberes como testigos y dándoles promesas de bendiciones.

18

 1126

Dada a Oliver Cowdery y David Whitmer cuando los conversos en Fayette estaban pensando en la organización de la Iglesia en el momento en que la traducción del Libro de Mormón estaba casi terminada.

Total

 6124 palabras

 

 

Otras lecturas

John W. Welch, "Timing the Translation of the Book of Mormon: Days [and Hours] Never to Be Forgotten", BYU Studies Quarterly 57, no. 4: 11–50.

Steven C. Harper, Making Sense of the Doctrine & Covenants: A Guided Tour through Modern Revelations (Salt Lake City: Deseret Book Company, 2008), 36–67.