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KnoWhy #197

¿Qué causó la oscuridad y destrucción en el año 34?

septiembre 4, 2017
KnoWhy #197
Erupción del volcán Cordón Caulle en el centro de Chile en 2011, vía Reuters
Erupción del volcán Cordón Caulle en el centro de Chile en 2011, vía Reuters
“Y sucedió que hubo densa obscuridad sobre toda la faz de la tierra, de tal manera que los habitantes que no habían caído podían sentir el vapor de tinieblas”
3 Nefi 8:20

El conocimiento

En el año treinta y cuatro, Mormón cuidadosamente documentó “una grande y horrenda tempestad… terribles truenos… relámpagos extremadamente resplandecientes” y “densa obscuridad”, incluso un “vapor de tinieblas” que se podía sentir e impedía la luz del fuego (3 Nefi 8:6-7, 20-22). Estas cosas se habían profetizado detalladamente por profetas como Nefi, hijo de Lehi, Zenós y Samuel el lamanita.1

En la década de 1960, Hugh Nibley comparó estos registros del Libro de Mormón con las descripciones de terremotos y erupciones volcánicas.2 Desde ese tiempo, varios eruditos, incluyendo muchos geólogos profesionales, han examinado estos registros y están ampliamente de acuerdo que de los tres días de obscuridad y otras fuerzas destructivas descritas en el Libro de Mormón se tratan de una erupción volcánica.3

La razón principal de esto es el período de tres días de oscuridad.4 Los geólogos que han estudiado el registro de 3 Nefi generalmente concuerdan que nada, excepto la ceniza volcánica y nubes de polvo puede explicar los tres días de oscuridad, como se describe.5 No solo la oscuridad, sino los relámpagos excesivos, truenos, tempestades y muchas otras características pueden ser explicadas por la actividad volcánica.6

Una tormenta de relámpagos estalla dentro de la nube de ceniza en una erupción de un volcán en Indonesia. Imagen a través de mirror.co.uk
Una tormenta de relámpagos estalla dentro de la nube de ceniza en una erupción de un volcán en Indonesia. Imagen a través de mirror.co.uk

En el más reciente y minucioso análisis hecho por un geólogo profesional, Jerry Grover Jr. concluyó: “Está claro que para poder explicar la destrucción descrita en 3 Nefi, un volcán y un terremoto regional están involucrados”.7 Los terremotos son conocidos por desencadenar erupciones volcánicas, especialmente cuando un volcán se localiza en o cerca de la línea de falla.8

Después de analizar todos los elementos destructivos mencionados en el registro del Libro de Mormón, Grover determinó que el escenario que mejor se ajusta es una zona de fallas de deslizamiento, con un volcán activo cerca de la costa.9 Hay por lo menos un sistema de fallas en las Américas que cumple con estos criterios: El sistema de fallas en Veracruz, México.10 Grover señaló: “El segmento de fallas en Veracruz… es una falla de deslizamiento… localizada en y adyacente a las planicies costeras… [y] tiene un volcán principal situado directamente en el sistema de fallas: El volcán de San Martín”.11

En algunos modelos geográficos del Libro de Mormón, Veracruz, México es una parte de la tierra del norte, la cual experimentó grandes daños durante los eventos cataclísmicos (3 Nefi 8:12).12 Interesantemente, si bien es imposible probar el tiempo exacto de la erupción volcánica, la evidencia actual indica que el volcán de San Martín probablemente experimentó una erupción en el primer siglo d. C.13 Otras pruebas sugieren que durante o alrededor del primer siglo d. C. Mesoamérica experimentó una actividad volcánica generalizada.14

Evidencia adicional proviene de muestras de hielo de Groenlandia y la Antártida. Mientras que los datos estimados aun no son exactos, utilizar muestras de hielo “tiende a ser bastante bueno” con márgenes de error de solo pocos años.15 Después de examinar fechas documentadas de eventos volcánicos en cuatro diferentes muestras de hielo, el ecologista Benjamin R. Jordan concluyó: “Hay evidencia de grandes erupciones [en alguna parte del mundo], dentro del margen de error, durante los años 30 al 40 d. C.”16

Una sección de una muestra de hielo en donde las capas verticales representan años y estaciones individuales. Las capas de ceniza también pueden determinar la presencia de actividad volcánica. Imagen vía Wikimedia Commons
Una sección de una muestra de hielo en donde las capas verticales representan años y estaciones individuales. Las capas de ceniza también pueden determinar la presencia de actividad volcánica. Imagen vía Wikimedia Commons

Las muestras de hielo, por lo tanto, ofrecen evidencia de que hubo un evento volcánico importante cerca del tiempo de la muerte de Cristo.17 Sin embargo, las muestras de hielo tienen el inconveniente de no ser capaces de señalar el lugar de los eventos volcánicos que se documentaron alrededor del mundo.18 Una correlación con Mesoamérica, sin embargo, es posible, dada la evidencia ya mencionada por la extensa actividad volcánica alrededor de ese tiempo.19

El porqué

En detalles gráficos, el Libro de Mormón documenta un desastre natural causado divinamente durante el tiempo de la muerte de Cristo que muchos ecologistas concuerdan que parece haber implicado una erupción volcánica, ocurriendo probablemente al mismo tiempo con un terremoto a lo largo de una línea de falla de deslizamiento. Hasta el momento, la evidencia geológica actual apoya las siguientes conclusiones:

  1. Al menos una región en las Américas (Veracruz, México) tiene las características geológicas necesarias.
  2. Al menos un volcán en esa región (San Martín) parece haber hecho erupción en el primer siglo d. C.
  3. Hubo más actividad volcánica en Mesoamérica en y alrededor del primer siglo d. C.
  4. Las muestras de hielo indican que un evento volcánico principal tuvo lugar en algún lado del mundo alrededor de los años 30 y 40 d. C.—alrededor o cerca del tiempo de la muerte de Cristo.

 

Jesus Christ Appears to the Nephites (Jesucristo aparece a los nefitas) por Arnold Friberg
Jesus Christ Appears to the Nephites (Jesucristo aparece a los nefitas) por Arnold Friberg

Aunque ninguno de estos eventos puede ser vinculado a los eventos descritos en 3 Nefi, demuestra que, al igual que la señal del nacimiento de Cristo,20 no hay nada científicamente implausible en el relato dado en 3 Nefi 8-10. De hecho, el cumplimiento de estos desastres volcánicos profetizados es sorprendentemente realista, especialmente en los tres días de vapor de humo y densa oscuridad.

También, tal como fue la señal de gran luz en el tiempo del nacimiento de Cristo, la profunda oscuridad de su muerte y el tiempo en la tumba es fuertemente simbólica. Así como la “excesiva luz que rodeaba los hechos del nacimiento de Cristo es como una especie de mañana”, la “oscuridad alrededor de los hechos de la muerte de Cristo es como una especie de noche”.21 Alvin Benson acertadamente dijo: “Parece que la tierra estaba manifestando simbólicamente su tristeza por la muerte de su creador”.22

Pero incluso las noches más oscuras terminan. La oscuridad se disipó cuando el Salvador conquistó la muerte y en el año en que los nefitas y lamanitas presenciaron al Señor resucitado y glorificado en toda su majestad (3 Nefi 11).

El presidente Ezra Taft Benson enseñó: “El registro de la historia nefita justo antes de la visita del Salvador revela muchos paralelos a nuestros propios días, tal como anticipamos la segunda venida del Salvador”.23 Esta declaración advierte a los lectores de la decadencia social adicional y la inminente oscuridad y destrucción. Pero también les permite vislumbrar la grandeza y la gloria que le sigue a los humildes y arrepentidos que vienen a Cristo.

Otras lecturas

Neal Rappleye, “‘The Great and Terrible Judgements of the Lord’: Destruction and Disaster in 3 Nephi and the Geology of Mesoamerica,” Interpreter: A Journal of Mormon Scripture 15 (2015): 143–157.

Jerry D. Grover, Jr., Geology of the Book of Mormon (Vineyard, UT: Grover Publications, 2014).

Benjamin R. Jordan, “Volcanic Destruction in the Book of Mormon: Possible Evidence from Ice Cores,” Journal of Book of Mormon Studies 12, no. 1 (2003): 78–87.

Bart J. Kowallis, “In the Thirty and Fourth Year: A Geologist’s View of the Great Destruction in 3 Nephi,” BYU Studies 37, no. 3 (1997–1998): 136–190.

 

1. 1 Nefi 12:1-3, 5; 19:10-11; Helamán 14:20-27
2. Hugh Nibley, Since Cumorah, 2nd edition (Salt Lake City and Provo, UT: Deseret Book and FARMS, 1988), 231–238. Since Cumorah originalmente se publicaba como una serie de Improvement Era de 1964 a 1967.
3. John L. Sorenson, An Ancient American Setting for the Book of Mormon (Salt Lake City, UT: Deseret Book and FARMS, 1985), 129, 318–323; James L. Baer, “The Third Nephi Disaster: A Geological View,” Dialogue: A Journal of Mormon Thought 19, no. 1 (Spring 1986): 129–132; Alvin K. Benson, “Geological Upheaval and Darkness in 3 Nephi 8–10,” in The Book of Mormon: Third Nephi 9–30, “This is My Gospel,” ed. Monte S. Nyman and Charles D. Tate Jr. (Provo, UT: Religious Studies Center, Brigham Young University, 1993), 59–73; Russell H. Ball, “An Hypothesis concerning the Three Days of Darkness Among the Nephites,” Journal of Book of Mormon Studies 2, no. 1 (1993): 107–123; John A. Tvedtnes, “Historical Parallels to the Destruction at the Time of the Crucifixion,” Journal of Book of Mormon Studies 3, no. 1 (1994): 170–186; John Gee, “Notes and Communications—Another Note on the Three Days of Darkness,” Journal of Book of Mormon Studies 6, no. 2 (1997): 235–244; Bart J. Kowallis, “In the Thirty and Fourth Year: A Geologist’s View of the Great Destruction in 3 Nephi,” BYU Studies 37, no. 3 (1997–1998): 136–190; Benjamin R. Jordan, “‘Many Great and Notable Cities Were Sunk’: Liquefaction in the Book of Mormon,” BYU Studies 38, no. 3 (1999): 119–122; “Volcanic and Ice Dating in the New World,” Journal of Book of Mormon Studies 10, no. 1 (2001): 75; “When Day Turned to Night,” Journal of Book of Mormon Studies 10, no. 2 (2001): 66–67; Benjamin R. Jordan, “Investigating New World Volcanism at the Time of Christ’s Death,” Insights: A Window on the Ancient World 23, no. 6 (2003): 3–4; Matthew Roper, “A Note on Volcanism and the Book of Mormon,” Insights: The Newsletter of the Neal A. Maxwell Institute for Religious Scholarship 29, no. 4 (2009): 4; Benjamin R. Jordan, “Volcanic Destruction in the Book of Mormon: Possible Evidence from Ice Cores,” Journal of Book of Mormon Studies 12, no. 1 (2003): 78–87; Brant A. Gardner, Second Witness: Analytical and Contextual Commentary on the Book of Mormon, 6 vols. (Salt Lake City, UT: Greg Kofford Books, 2007), 5:300–312; John L. Lund, Joseph Smith and the Geography of Book of Mormon (The Communication Company, 2012), 173–178; John L. Sorenson, Mormon’s Codex: An Ancient American Book (Salt Lake City and Provo, UT: Deseret Book and the Neal A. Maxwell Institute for Religious Scholarship, 2013), 641–649; Jerry D. Grover, Geology of the Book of Mormon (Vineyard, UT: Grover Publications, 2014); Brant A. Gardner, Traditions of the Fathers: The Book of Mormon as History (Salt Lake City, UT: Greg Kofford Books, 2015), 343–351; Neal Rappleye, “‘The Great and Terrible Judgements of the Lord’: Destruction and Disaster in 3 Nephi and the Geology of Mesoamerica,” Interpreter: A Journal of Mormon Scripture 15 (2015): 143–157.
4. Kowallis, “In the Thirty and Fourth Year“, 173: “Uno de los temas comunes que se pueden encontrar en casi todos los relatos de erupciones volcánicas es la oscuridad creada por la caída de ceniza. Esta oscuridad puede durar unas pocas horas o unos pocos días, y las descripciones históricas se asemejan a la terminología utilizada en el Libro de Mormón”. Benson, “Geological Upheaval,” 64: “Ceniza volcánica, humo y gases junto con el polvo y desechos levantándose al aire por un largo terremoto, podrían haber causado el ‘vapor de tinieblas’ del que se habla en 3 Nefi 8:20 y 10:13“. Ball: “An Hypothesis concerning the Three Days of Darkness“, 113: El “periodo de oscuridad fue causado por la inmensa nube local de ceniza volcánica.
5. Un terremoto en 1811 que se sintió en todo el este de los Estados Unidos según se informa que causó una “terrible oscuridad en la atmósfera”, sin embargo, solo por poco tiempo. Grover, Geology of the Book of Mormon, 156 explicó que se desconoce que los terremotos hayan causado un largo periodo de oscuridad. “La niebla o vapores de tiniebla se describen como generalizados. La única explicación real para este fenómeno es el polvo volcánico o piroclasto diseminado como resultado de una erupción volcánica. Ocasionalmente durante el momento inicial de un terremoto, se puede generar polvo por la sacudida de los edificios o por la liberación de los gases subterráneos, pero esto nunca se ha observado en terremotos modernos que duren más que unas pocas horas, y lo mismo se indica para terremotos premodernos por anécdotas históricas. No se ha observado que el polvo de un terremoto impida la ignición. Ha sido históricamente documentada que la distribución de la ceniza volcánica inhibe la combustión y a la vez dura varios días”. Véase también Rappleye, “The Great and Terrible Judgements,” 153.
6. Kowallis, “In the Thirty and Fourth Year,” 136–190; Lund, Joseph Smith and the Geography of Book of Mormon, 173–178; Gardner, Second Witness, 5:300–312.
7. Grover, Geology of the Book of Mormon, 119.
8. Grover, Geology of the Book of Mormon, 137.
9. Grover, Geology of the Book of Mormon, 139–141.
10. Grover, Geology of the Book of Mormon, 139–148.
11. Grover, Geology of the Book of Mormon, 148.
12. Sorenson, Ancient American Setting, 46; V. Garth Norman, Book of Mormon–Mesoamerica Geography: History Study Map (American Fork, UT: ARCON, 2008), 3; Joseph L. Allen and Blake J. Allen, Exploring the Lands of the Book of Mormon, revised edition (American Fork, UT: Covenant Communications, 2011), 428–465; Sorenson, Mormon’s Codex, 508–509; 712–714.
13. Grover,Geology of the Book of Mormon, 39; “When Day Turned to Night,” 66–67.
14. Sorenson, Mormon’s Codex, 641–649; Grover, Geology of the Book of Mormon, 32–49. El trabajo de Grover documenta hasta seis volcanes activos alrededor del primer siglo d. C. alcanzando desde el centro de México hasta el sur de Guatemala.
15. Jordan, “Volcanic Destruction in the Book of Mormon,” 84.
16. Jordan, “Volcanic Destruction in the Book of Mormon,” 87.
17. El año exacto de la muerte de Cristo también es incierta y altamente debatida, aunque la mayoría de los eruditos la colocan alrededor del año 30 d. C. Véase Thomas A. Wayment, “Appendix—The Birth and Death Dates of Jesus Christ,” in The Life and Teachings of Jesus Christ: From Bethlehem Through the Sermon on the Mount, ed. Richard Neitzel Holzapfel and Thomas A. Wayment (Salt Lake City, UT: Deseret Book, 2005), 383–394; Jeffrey R. Chadwick, “Dating the Death of Jesus Christ,” BYU Studies Quarterly 54, no. 4 (2015): 135–191.
18. Jordan, “Volcanic Destruction in the Book of Mormon,” 87: “Sin embargo, hasta ahora no es posible determinar la localización geográfica exacta de esas erupciones”.
19. Jordan, “Volcanic Destruction in the Book of Mormon,” 87, de manera similar argumentó que “el descubrimiento de una erupción volcánica del volcán Tacaná [en Mesoamérica, ca. 25 al 72 d. C.] durante el periodo en cuestión, combinado con el registro de la muestra de hielo, parece fortalecer el argumento de una erupción como parte de la destrucción causada en 3 Nefi”.
20. Book of Mormon Central en Español, “¿Cómo es que hubo una noche sin tinieblas? (3 Nefi 1:15)”, KnoWhy 188 (22 de agosto, 2017).
21. Kimberly M. Berkey, “Temporality and Fulfillment in 3 Nephi 1,” Journal of Book of Mormon Studies 24 (2015): 74.
22. Benson, “Geological Upheaval,” 63.
23. Ezra Taft Benson, A Witness and a Warning: A Modern-day Prophet Testifies of the Book of Mormon (Salt Lake City, UT: Deseret Book, 1988), 37, cf. p. 20.

Traducido por Central del Libro de Mormón