/ KnoWhys

KnoWhy #140

¿Por qué utilizó Alma lenguaje de la creación en su sermón sobre la fe?

junio 20, 2017
KnoWhy #140
Imagen vía stpeterslist.com
“Y por lo mismo, si no cultiváis la palabra, mirando hacia adelante con el ojo de la fe a su fruto, nunca podréis recoger el fruto del árbol de la vida”.
Alma 32:40

El conocimiento

Cuando Alma enseñó el evangelio a los zoramitas en la tierra de Antiónum, incluyó un discurso magistral sobre la naturaleza y nutrición de la fe, como se registra en Alma 32. Este capítulo es bien conocido por los Santos de los Últimos Días, quienes lo han apreciado por su presentación de las verdades eternas del evangelio.1 Este texto está repleto de profundas enseñanzas, por ejemplo, la insistencia de Alma en que “[l]a fe no es tener un conocimiento perfecto de las cosas; de modo que si tenéis fe, tenéis esperanza en cosas que no se ven, y que son verdaderas” (v. 21).

Para mostrar cómo Alma 32 es “un texto ilustrado” y un “sermón altamente sofisticado”, el erudito bíblico Santo de los Últimos Días, David Bokovoy, ha explorado recientemente la manera en que este pasaje utiliza elementos bíblicos en el desarrollo de sus ideas. Específicamente, “el sermón de Alma sobre la fe y la palabra contiene una variedad de alusiones literarias avanzadas a los relatos de la creación en Génesis”.2 Esto pondría a Alma en buena compañía, ya que Nefi y otros profetas del Libro de Mormón también citaban o aludían a profetas como Zenós e Isaías a través de sus escritos y discursos.3

Por ejemplo, Bokovoy señala: “La declaración de Alma de que un testimonio es ‘luz’, y que ‘lo que es luz, es bueno’ refleja claramente el acto inicial de creación de Dios en Génesis 1:3-4: ‘Y dijo Dios: Haya luz, y hubo luz. Y vio Dios que la luz era buena’”.4

El uso de la palabra “buena” a lo largo de Alma 32:28–39 para describir la semilla refleja el lenguaje de Génesis 1, que habla de Dios pronunciando las diversas etapas de la creación como “buena” (tov (טוֹב) en Hebreo) una vez completadas (Génesis 1:4, 10, 12, 18, 21, 25, 31).

Además, Alma usó de manera prominente el simbolismo del árbol de la vida que llevaba el fruto de la vida eterna: “Pero si cultiváis la palabra, sí, y nutrís el árbol mientras empiece a crecer, mediante vuestra fe, con gran diligencia y con paciencia, mirando hacia adelante a su fruto, echará raíz; y he aquí, será un árbol que brotará para vida sempiterna” (Alma 32:41). Este simbolismo encuentra una alineación cercana con Génesis 2:9: “Y Jehová Dios hizo de la tierra todo árbol agradable a la vista y bueno para comer; también el árbol de la vida en medio del huerto, y el árbol de la ciencia del bien y del mal”.

Lo que es notable del texto de Alma 32, es que utiliza el verbo “brotar” para describir la acción del árbol de la vida después de que la fe haya echado raíces. Como explicó Bokovoy, el verbo hebreo usado en Génesis 3:18, “traducido en la KJV [como] ‘producir’ significa literalmente ‘brotar’. Este pasaje de Génesis parece repetirse en la invitación de Alma a su audiencia para alimentar la semilla para que se convierta en un árbol que ‘brotará para vida sempiterna’ (Alma 32:41)”.5

Las múltiples instancias en las que Alma 32 usa lenguaje de la creación que se encuentran en Génesis 1-3 “asocian conceptualmente el discurso de Alma sobre la fe con el propósito original de la creación humana. En esencia, Alma está diciendo que fuimos creados para cultivar la fe”.6

Jenny Webb de la misma manera ve a Alma 32 “resumiendo sucintamente el plan de salvación”. Ella explicó la manera en que “el proceso de llegar a ser humilde, buscar el arrepentimiento, encontrar la misericordia y perseverar hasta el fin fue un patrón establecido por Adán y Eva” en los primeros capítulos del Génesis. Estos son precisamente los principales puntos doctrinales de Alma 32, que culmina—como Adán y Eva pronto aprendieron (Moisés 5:1-12)—con la verdad fundamental de que “la redención solo puede venir a través de la fe en Cristo”.7

El porqué

Los profetas del Libro de Mormón comprendieron lo crucial que era siempre devolver a las personas a las doctrinas fundacionales del plan de salvación. Mientras predicaba en la ciudad apóstata de Ammoníah, Alma enfatizó el plan de salvación—incluyendo la Creación, la Caída, la Expiación y la Resurrección—en un contexto del templo que se conecta de nuevo la narrativa de Adán y Eva (Alma 12).8

Similarmente, Ammón enseñó al rey Lamoni “el plan de redención que fue preparado desde la fundación del mundo” (Alma 18:39). Aarón también “le explicó [al padre de Lamoni] las Escrituras, desde la creación de Adán, exponiéndole la caída del hombre, y su estado carnal, y también el plan de redención que fue preparado desde la fundación del mundo, por medio de Cristo, para cuantos quisieran creer en su nombre” (Alma 22:13).

Alma aparentemente se dio cuenta de que, con el fin de llamar a los zoramitas apóstatas al arrepentimiento, tendría que regresar al principio—a la creación. Los zoramitas se habían separado ellos mismos de los nefitas, dejando atrás el templo en la tierra de Zarahemla en el proceso (Alma 31:2-3).

Para recuperarlos, Alma se basó en el lenguaje de la creación de Génesis 1-3. Esto tiene sentido, ya que Génesis 1-3 es un texto asociado a menudo con el templo, lo que explica por qué podría haber sido fácilmente de servicio a Alma en su deseo de revitalizar su conciencia del templo y sus bendiciones.9

Individualmente, “los lectores… pueden apreciar este texto ilustrado a un nivel aún más profundo identificando las formas en que el discurso de Alma invoca la creación bíblica para alentar al público a desarrollar el tipo de fe que trae vida eterna”.10 Aunque las palabras de Alma en Alma 32-33 fueron originalmente dirigidas a los zoramitas de su época, Alma 32 sigue siendo muy relevante para los lectores de hoy. “Alma usa ambas formas de creación en los capítulos iniciales de la Biblia… para animar a su audiencia a ejercer fe en el presente a través de reflexiones sobre el pasado primordial. Usando este proceso, Alma instruye a su audiencia a desarrollar el tipo de fe que conduce a la vida eterna, cumpliendo así la medida de su creación”.11

Otras lecturas

David E. Bokovoy, “The Word and the Seed: The Theological Use of Biblical Creation in Alma 32, Journal of Book of Mormon Studies 23 (2014): 1–21.

Jenny Webb, “It is Well that Ye are Cast Out: Alma 32 and Eden,” in An Experiment on the Word: Reading Alma 32, ed. Adam S. Miller (Provo, UT: Neal A. Maxwell Institute for Religious Scholarship, 2014), 43–56.

 

 

1. Véase Joseph Thomas Hepworth, “Watermelons, Alma 32, and the Experimental Method,” BYU Studies 23, no. 4 (Fall 1983): 497–501; Larry E. Dahl, “Faith, Hope, Charity,” in The Book of Mormon: The Keystone Scripture, ed. Paul R. Cheesman (Provo, UT: Religious Studies Center, Brigham Young University, 1988), 137–150; Joseph Fielding McConkie and Robert L. Millet, Doctrinal Commentary on the Book of Mormon, 4 vols. (Salt Lake City, UT: Bookcraft: 1988–1992), 222–239; Elaine Shaw Sorensen, “Seeds of Faith: A Follower’s View of Alma 32,” in The Book of Mormon: Alma, the Testimony of the Word, ed. Monte S. Nyman and Charles D. Tate Jr. (Provo, UT: Religious Studies Center, Brigham Young University, 1992), 129–139; Virginia H. Pearce, “Pongan a Prueba la Palabra de Dios,” Liahona, abril 1995, en línea en lds.org; Janet Thomas, “Good Seed,” New Era, November 1995, en línea en lds.org.
2. David E. Bokovoy, “The Word and the Seed: The Theological Use of Biblical Creation in Alma 32,” Journal of Book of Mormon Studies 23 (2014): 10.
3. Véase Book of Mormon Central en Español, “¿A quién citó Nefi en 1 Nefi 22? (1 Nefi 22:1)”, KnoWhy 25 (30 de enero de 2017).
4. Bokovoy, “The Word and the Seed,” 14.
5. Bokovoy, “The Word and the Seed,” 16–17.
6. Bokovoy, “The Word and the Seed,” 17.
7. Jenny Webb, “It is Well that Ye are Cast Out: Alma 32 and Eden,” in An Experiment on the Word: Reading Alma 32, ed. Adam S. Miller (Provo, UT: Neal A. Maxwell Institute for Religious Scholarship, 2014), 47.
8. Véase Book of Mormon Central en Español, “¿Por qué enseñó Alma a sus oponentes sobre el templo? (Alma 12:30)”, KnoWhy 119 (26 de mayo de 2017).
9. Muchos eruditos bíblicos mormones y no mormones han llegado a ver los capítulos de apertura de Génesis como un texto del templo, o un texto que intenta revivir el lenguaje, orden y simbolismos del templo en una especie de microcosmos. Desde una perspectiva mormona, véase Donald W. Parry, “Garden of Eden: Prototype Sanctuary,” in Temples of the Ancient World, ed. Donald W. Parry (Salt Lake City and Provo, UT: FARMS, 1994), 126–151; “The Cherubim, the Flaming Sword, the Path, and the Tree of Life,” in The Tree of Life: From Eden to Eternity, ed. John W. Welch and Donald W. Parry (Salt Lake City and Provo, UT: Deseret Book and the Neal A. Maxwell Institute for Religious Scholarship, 2011), 1–24. Desde una perspectiva no mormona, véase John H. Walton, The Lost World of Genesis One: Ancient Cosmology and the Origins Debate (Downers Grove, Ill: InterVarsity Press, 2009); Genesis 1 As Ancient Cosmology (Winona Lake, Indiana: Eisenbrauns, 2011).
10. Bokovoy, “The Word and the Seed,” 1.
11. Bokovoy, “The Word and the Seed,” 20.

Traducido por Central del Libro de Mormón