¿Por qué un ángel envió a Alma de vuelta a Ammoníah?
Junio 11, 2020
KnoWhy #565
The Dream of St. Joseph (El sueño de San José) por Anton Raphael Mengs. Imagen vía Wikimedia Commons
The Dream of St. Joseph (El sueño de San José) por Anton Raphael Mengs. Imagen vía Wikimedia Commons
"Pues he aquí, ahora mismo están proyectando destruir la libertad de tu pueblo"
Alma 8:17

El conocimiento

Después de intentar predicar sin éxito en Ammoníah, Alma estaba listo para ir hacia la ciudad de Aarón (Alma 8:6–13). Sin embargo, mientras viajaba “un ángel del Señor” se le apareció y le mandó que regresara a Ammoníah (Alma 8:14-16). Alma reaccionó con prisa, volviendo "prestamente" a la ciudad (Alma 8:18). Evidentemente, el mensaje del ángel le dio a Alma un sentido de urgencia. ¿Por qué su misión en Ammoníah era tan urgente e importante que un ángel le mandaría que regresara?

Los difíciles desafíos sociales, políticos y religiosos amenazaban la estabilidad de la nación nefita durante este periodo1. Incluso después de que Alma dejó de ser el juez superior en Zarahemla, las situaciones religiosas de su época estaban tan profundamente entrelazadas con los factores sociales y políticos que su predicación continuaba teniendo efectos políticos y diplomáticos, junto con un impacto espiritual muy necesario. Como tal, las razones para que Alma regresara de manera urgente, de acuerdo con S. Kent Brown, eran no solamente religiosas sino también políticas2.

Brown señaló que en Ammoníah “[s]e estaban llevando serios esfuerzos para debilitar la estructura central de gobierno en Zarahemla”3. Brown ha señalado tres pasajes claves que insinúan este complot político. Primero, cuando el ángel se le apareció a Alma y le mandó que regresara a Ammoníah, la razón que dio fue que estaban “proyectando destruir la libertad de [su] pueblo” (Alma 8:17). Luego, mientras Alma explicaba por qué el Señor destruiría completamente el pueblo de Ammoníah, dijo que si el Señor les permitía vivir “en [sus] iniquidades” sería “para destruir a su pueblo”, es decir, a todos los nefitas (Alma 9:19). Finalmente, cuando Amulek les estaba predicando, indicó que era “la iniquidad de [sus] abogados y [sus] jueces” la que estableció “el fundamento de la destrucción de este pueblo” (Alma 10:27)4.

Con base en estos pasajes, Brown argumentó que Ammoníah se había convertido en un “semillero para una revolución nacional” en la que “los gobernadores locales y otras personas prominentes estaban desarrollando un apetito para tener más poder e influencia”5. No se explica exactamente cuáles eran sus planes para destruir la libertad de los nefitas, pero la mayor parte del pueblo de Ammoníah, y especialmente sus líderes, era de la “orden de Nehor” (Alma 14:16–18; 15:15). Nehor enseñó que todos serían redimidos y recibirían la vida eterna, sin importar sus acciones o si se arrepintieron de sus pecados (Alma 1:4). En contraste, Mosíah había vinculado estrechamente la libertad y la equidad con la necesidad de que cada hombre (y mujer) estuviera dispuesto a “responder por sus propios pecados” (Mosíah 29:38). Las enseñanzas de Nehor minimizaban este entendimiento de libertad al eliminar la responsabilidad por el pecado.

También hay que recordar que Amlici, quien había liderado un sangriento levantamiento en Zarahemla solo cinco años antes, con el objetivo de restablecer la monarquía, también era de la orden de los nehores (Alma 2:1). Por lo tanto, no es sorprendente que, mientras la ideología de Nehor se apoderaba de los corazones del pueblo de Ammoníah, Alma viera este movimiento como una profunda amenaza al corazón de la incipiente institución del concepto nefita de libertad.

El porqué

Si existió, de hecho, algún tipo de trama para derrocar la libertad de los nefitas en Ammoníah, es fácil ver por qué fue tan importante y urgente que Alma regresara e intentara una segunda ocasión: si el pueblo no hubiera sido disuadido, sus planes llevarían a la corrupción y destrucción de toda la nación nefita. Alma no tuvo más remedio que instarles a que se arrepintieran o enfrentaran las terribles consecuencias que el Señor estableció para las ciudades apostatas6.

Reconocer la existencia de una conspiración en contra de la “libertad” de los nefitas, es decir, la responsabilidad de cada individuo por sus propios pecados, también brinda más conocimiento sobre las enseñanzas de Alma y Amulek en estos capítulos. Tal como John W. Welch ha explicado, el sentido del primer discurso de Alma al pueblo de Ammoníah en Alma 9 “se enfocaba en su grado de responsabilidad” con Alma resaltando que “entre más alto sea su nivel de conocimiento, mayor será su responsabilidad”7. Cuando Amulek se presentó en Alma 10 para dar un segundo testimonio de las palabras de Alma, se enfocó en "la responsabilidad colectiva del pueblo por su preservación o destrucción final”8. Después de todo, este énfasis en la responsabilidad tanto personal como colectiva, parece especialmente diseñado para invitar al pueblo de Ammoníah a no minimizar la misma libertad que permitía que las personas fueran actores responsables.

Al final, Alma y Amulek fallaron en disuadir a la mayoría del pueblo de Ammoníah de sus malos caminos, pero eso no significa que la misión de Alma fuera un completo fracaso. Algunas personas se convirtieron, incluyendo a Zeezrom, uno de los principales impulsores de los designios malvados del pueblo (Alma 10:31; 14:6–7). Además, la predicación de Alma y Amulek proporcionó al pueblo una advertencia clara de lo que habría de venir si ellos no se arrepentían. En lugar de prestar atención a esa advertencia, demostraron ser dignos de su inminente destrucción al abusar del sistema judicial y luego, no solo desterrando a los hombres que estaban de acuerdo con Alma, sino que también mataron a mujeres y niños inocentes (Alma 14:8–11). Por último, muchos de los líderes importantes de Ammoníah, murieron cuando la prisión colapsó (Alma 14:27), lo que probablemente retrasó cualquier esfuerzo por llevar a cabo los planes que el pueblo de Ammoníah tenía para destruir la libertad de los nefitas9. La ciudad fue completamente destruida por una invasión lamanita solo un poco tiempo después, antes de que pudieran reagruparse (véase Alma 16:1, 10).

Por lo tanto, por trágicos que los acontecimientos de Ammoníah fueran, la valiente respuesta de Alma al mensaje urgente del ángel del Señor de regresar a un lugar despreciable de villanía y anarquía, logró evitar una mayor destrucción y pérdidas de vidas que habría sucedido si el pueblo de Ammoníah hubiera podido llevar a cabo sus planes para destruir la libertad, la justicia y la responsabilidad personal de los nefitas.

Otras lecturas

S. Kent Brown, “Ammonihah: Measuring Mormon’s Purpose”, en A Witness for the Restoration: Essays in Honor of Robert J. Matthews, ed. Kent P. Jackson y Andrew C. Skinner (Provo, UT: BYU Religious Studies Center, 2007), 165–175.

John W. Welch, “The Trial of Alma and Amulek”, en The Legal Cases in the Book of Mormon (Provo, UT: BYU Press, 2008), 238–271.