¿Por qué los nefitas conservaron algunos artículos como "tesoros nacionales"?
Abril 16, 2020
KnoWhy #557
Réplicas artísticas de las planchas de oro, la espada de Labán y la Liahona, por David Baird. Foto de Daniel Smith.
Réplicas artísticas de las planchas de oro, la espada de Labán y la Liahona, por David Baird. Foto de Daniel Smith.
"Y además, le encargó los anales que estaban grabados sobre las planchas de bronce; y también las planchas de Nefi; y también la espada de Labán y la esfera o director que condujo a nuestros padres por el desierto, la cual la mano del Señor preparó para que por ese medio fuesen dirigidos, cada cual según la atención y diligencia que a él le daban".
Mosíah 1:16

El Conocimiento

Como se menciona en el Libro de Mormón, ciertos objetos fueron transmitidos de generación en generación por los líderes nefitas. Cuando el rey Benjamín encargó a su hijo Mosíah "todos los asuntos del reino" (Mosíah 1:15), también le "encargó los anales que estaban grabados" tanto en las planchas de bronce y las planchas de Nefi, junto con "la espada de Labán y la esfera o director" la cual guio a Lehi y su familia por el desierto (Mosíah 1:16). Una generación después, Mosíah "tomó las planchas de bronce y todas las cosas que había guardado y las entregó a Alma" ( Mosíah 28:20 ). Más tarde, Alma entregó los registros, los interpretes y la Liahona (la esfera o director) a su hijo Helamán (Alma 37).

Hugh Nibley describió estos objetos como el "tesoro nacional" nefita.1 Para los reyes como Benjamín y Mosíah, estos tesoros realzaban y validaban su legitimidad de varias maneras importantes. Como señaló Gordon Thomasson, las planchas de bronce y otros registros nefitas proporcionaron la prueba genealógica de su derecho de gobernar por ser descendiente legítimo de Nefi.2 Además, las espadas, como la espada de Labán, sirvieron como símbolos importantes de poder y autoridad de la realeza en varias culturas a lo largo de los siglos, desde la antigüedad hasta los tiempos modernos.3 Otro símbolo de autoridad real entre los reyes medievales, que se remonta a los precedentes romanos, griegos y babilónicos de la antiüedad era un orbe que representaba al mundo: algo como la Liahona o "esfera" que era evidentemente similar.4

Tradicionalmente, tales insignias se exhibían en ocasiones importantes, como coronaciones y matrimonios. La espada representaba poder, el libro simbolizaba la ley y la sabiduría del monarca, y la esfera representaba la extensa jurisdicción del rey sobre su dominio. Debido a que los antiguos gobernantes solían remontar su fuente de poder a Dios, estos tres íconos reflejaron la omnipotencia, omnisciencia y omnipresencia del Rey Celestial. El rey terrenal era considerado como el mayordomo del Rey Celestial en el reino mortal.

De esa manera, el traspaso de estos objetos del rey Benjamín a Mosíah está directamente relacionado con la transferencia formal de los derechos reales, las responsabilidades y la autoridad del rey anciano a su heredero.5 Una generación más tarde, Mosíah abolió la realeza, pero aún así pasó estos objetos a Alma, el primer juez superior, justificando así la transferencia de la plena autoridad a Alma bajo el nuevo "reinado [político] de los jueces" (Mosíah 28:20; 29:42).

Sin embargo, la importancia de estos objetos no se limitó al ámbito del poder político. Está claro que estos eran objetos sagrados que también tenían importancia religiosa, militar y legal.6 Don Bradley argumentó que estos artefactos eran objetos del sumo sacerdote relacionados con el templo nefita, similares a los objetos sagrados almacenados en el Arca del Convenio en el Templo israelita.7 De esta manera, después de que Alma cedió el asiento judicial (Alma 4:16-19), como el sumo sacerdote evidentemente mantuvo estos objetos y los traspasó a su hijo Helamán (Alma 37).8

El porqué

No es difícil reconocer por qué los registros como las planchas de bronce y las planchas de Nefi fueron importantes para los líderes nefitas y se transmitieron de generación en generación. Estos registros no solo preservaron la palabra y la voluntad del Señor, sino que, como se ha señalado, documentaron la genealogía de los líderes nefitas, estableciéndolos como descendientes de Nefi y, por lo tanto, herederos de su papel como gobernante y maestro sobre ellos. Pero, ¿de dónde surgió la importancia, tanto real como religiosa, de la espada de Labán y la Liahona?

La espada de Labán se obtuvo con las planchas de bronce y fue de hecho el instrumento por el cual se obtuvieron (1 Nefi 4:8–24).9 La historia de Nefi donde mata a Labán y obtiene las planchas de bronce fue escrita para demostrar que el Señor lo había señalado para ser el gobernante y maestro de los lehitas después de la muerte de Lehi.10 Por lo tanto, es natural que la espada de Labán (el medio por el cual Nefi cumplió el propósito del Señor en esa ocasión) se convirtiera en un símbolo de la autoridad divinamente otorgada a Nefi, transmitida a través de sus descendientes, como Benjamín y Mosíah.11 De hecho, como el líder militar de su pueblo, el rey Benjamín utilizó la espada de Labán para obtener un victoria sobre los ejércitos de los lamanitas (Palabras de Mormón 1:13).

La Liahona apareció en la entrada de la tienda de Lehi (1 Nefi 16:10), y fue lo "que la mano del Señor había preparado" (2 Nefi 5:12).12 Proporcionó orientación divina a la familia de Lehi en el desierto y también fue el medio para que Dios revelara su voluntad a la familia de Lehi, especialmente a qué lugar del mundo debían ir (1 Nefi 16:26–30).13 La Liahona también tuvo una función importante en la exitosa expedición de caza de Nefi cuando la familia necesitaba comida de manera desesperada, otro relato escrito para ilustrar y fortalecer su elección divina como el siguiente líder del grupo de Lehi.14

Por lo tanto, las planchas de bronce, la espada de Labán y la Liahona fueron parte de las narrativas fundamentales del pueblo de Nefi. Cada uno de ellas simbolizaba la guia divina del Señor y la liberación de la familia de Lehi en el desierto, pero también fueron asociados tradicionalmente con el estatus de Nefi como el heredero divinamente designado después de que Lehi falleció. Naturalmente, se convirtieron en emblemas culturales del derecho de guiar al pueblo política y espiritualmente.

Finalmente, estos tesoros nacionales nefitas fueron enterrados con las planchas de oro, las cuales José Smith recuperó el 22 de septiembre de 1827.15 A los tres testigos se les permitió ver la espada de Labán, la Liahona y los otros objetos sagrados del tesoro nefita al mismo tiempo que vieron las planchas (DyC 17:1). Por lo tanto, José Smith por un tiempo llegó a ser el custodio legítimo de estos objetos sagrados y los testigos verificaron que José estaba diciendo la verdad acerca de los tesoros nefitas.

Como explicó el historiador legal Paul D. Callister: "El conjunto de ropajes y objetos oraculares nefitas y jareditas sirven para dar testimonio simbólico del Libro de Mormón y de la autoridad de José Smith como vidente”16. Dado que estos objetos significaban la divina autoridad y legitimidad entre los nefitas, la posesión de José de estos provee la evidencia de que él era verdaderamente el siervo del Señor, tal como Nefi, Benjamín, Mosíah, Alma y otros custodios anteriores que habían sido elegidos para sacar a luz los registros nefitas, restaurar el evangelio de Jesucristo y establecer la verdadera Iglesia de Jesucristo una vez más sobre la tierra.

Otras lecturas

Don Bradley, The Lost 116 Pages: Reconstructing the Book of Mormon’s Missing Stories (Salt Lake City, UT: Greg Kofford Books, 2019), 4–8, 148–155, 200–206.

Paul Douglas Callister, “Kingship and Seer Stones: A Comparison of European Regalia and LDS Scriptural Accounts of Oracular Objects”, presentado originalmente en 2010 BYU Symposium, disponible en línea en archive.bookofmormoncentral.org.

Gordon C. Thomasson, “Mosiah: The Complex Symbolism and Symbolic Complex of Kingship in the Book of Mormon”, Journal of Book of Mormon Studies 2, no. 1 (1993): 21–38.