¿Por qué José Smith se declaró en quiebra?
Noviembre 9, 2021
KnoWhy #623
Pintura del "Steamboat Heroine"(Barco de vapor Heroine), 1832, por Peter Rindlisbacher. Imagen a través de The Oklahoman y The Oklahoma History Center.
Pintura del "Steamboat Heroine"(Barco de vapor Heroine), 1832, por Peter Rindlisbacher. Imagen a través de The Oklahoman y The Oklahoma History Center.
"Además, de cierto os digo en cuanto a vuestras deudas, he aquí, es mi voluntad que las paguéis todas"

Doctrina y Convenios 104:78

El conocimiento

En la década de 1840, la ubicación de Nauvoo al lado del río Misisipi tenía el potencial de proveer una gran cantidad de oportunidades económicas para los Santos de los Últimos Días, si es que podían encontrar una manera de transportar a las personas y mercancías a través de un estrecho canal alrededor de los rápidos traicioneros de Des Moines, que estaban justo al sur de Nauvoo. Con ese fin, José Smith y otros cuatro emprendedores Santos de los Últimos Días habían comprado un antiguo barco de vapor del gobierno, llamado de manera apropiada Des Moines, en una subasta pública en Quincy, Illinois, el 10 de septiembre de 1840. Peter Haws fue el comprador principal y José, su hermano Hyrum y otras dos personas firmaron la compra como avales1.

"El bote pesaba 93 toneladas, medía 136 metros de largo y era de aproximadamente la mitad del tamaño de un barco de vapor promedio del Misisipi, por lo que era admirablemente adecuado para sortear los rápidos2. Los nuevos propietarios Santos de los Últimos Días lo renombraron como Nauvoo y "lo utilizaron para transportar pasajeros y carga a lo largo del río Misisipi"3. Desafortunadamente, después de solo dos meses de operaciones, el Nauvoo encalló, y "los daños fueron lo suficientemente graves como para que el Nauvoo no volviera a operar bajo control de los miembros de la iglesia"4. Este naufragio hundió cualquier esperanza que los santos tenían de utilizar el Nauvoo para traer oportunidades económicas a la ciudad y ahogó a los compradores en deudas que eran difíciles de pagar, especialmente sin los ingresos que se esperaba que las operaciones del barco de vapor produjeran5.

Los propietarios Santos de los Últimos Días demandaron a los pilotos del río por operar de manera negligente el barco de vapor y habían hecho que se emitieran órdenes de arresto apenas un par de semanas después del naufragio. Pero cuando los pilotos fueron puestos en libertad bajo fianza, huyeron del estado6. Los intentos por recabar fondos a los inversores que habían comprado participaciones mayoritarias en las operaciones del barco de vapor también fracasaron7. Además, el principal comprador del barco de vapor, Peter Haws, aparentemente no se encontraba por ningún lado cuando el gobierno de los Estados Unidos vino a cobrar la deuda por la compra8. En consecuencia, las obligaciones de los pagos recayeron directamente sobre José Smith y los otros avales.

La deuda vencía en mayo de 1841, pero pasaría otro año antes de que el fiscal de Estados Unidos para Illinois, Justin Butterfield, presentara una demanda para cobrar la deuda9. Para entonces, José tenía muchas otras deudas, tanto personales como de compras relacionadas con la iglesia que iban aumentando, que en total sumaban más de $73 000 [dólares]10. A principios de 1842, el congreso aprobó una nueva ley de bancarrota "para ayudar a mitigar la depresión nacional que azotaba a los deudores y que había comenzado con el Pánico de 1837"11. En abril de 1842, dos meses antes de que se dictara la sentencia por incumplimiento de la deuda del barco de vapor, José Smith y otros Santos de los Últimos Días aprovecharon esta nueva ley y se declararon en quiebra12.

En ese momento, casi todas las declaraciones de bancarrota en Illinois fueron aceptadas: solo 8 de las 1433 declaraciones se impugnaron. Sin embargo, las declaraciones de José y Hyrum fueron dos de esas ocho, gracias en parte a las acusaciones de fraude hechas por John C. Bennett. Bennett era el antiguo alcalde de Nauvoo que había ayudado a José Smith y a otros a redactar la carta constitucional de Nauvoo y a guiarla a través del proceso de aprobación legislativa13. Desde entonces se había alejado de la iglesia, había tenido una disputa con José y estaba difundiendo varios rumores y acusaciones contra él14.

Bennett alegó que José había transferido fraudulentamente casi 121 hectáreas de tierra a la iglesia para evitar perderla en el juicio de bancarrota. En la ley de bancarrota, toda escritura de propiedad realizada "en previsión de la quiebra" se consideraba "totalmente nula", impidiendo así que las personas firmaran fraudulentamente escrituras que no tenían intención de pagar o que transfirieran la propiedad de los bienes justo antes de declararse en quiebra para evitar que se los quitaran15. De acuerdo con la ley, cualquier transmisión de bienes con más de dos meses de antelación a la declaración de bancarrota "se presumía válida y legal"16.

La propiedad en cuestión, 239 lotes en Nauvoo, había sido comprada originalmente para el beneficio de la iglesia, y su transferencia formal a la iglesia había sido firmada y notariada en octubre de 1841 después de que "el Cuórum de los Doce había acordado que José debía separar las propiedades de la iglesia de sus propios bienes" durante la conferencia general de ese mes17. Esto fue mucho antes de que se aprobara la ley de bancarrota y seis meses antes de que José se declarara en quiebra él mismo. Por tanto, la cesión de tierras era legal y válida.

A pesar de la falta de pruebas de actividades fraudulentas, Butterfield (el fiscal de los Estados Unidos para Illinois) se opuso a la solicitud de quiebra de José y Hyrum después de investigar los registros de tierras en Nauvoo18. Sin embargo, las denuncias de fraude pueden haber sido solo una simulación. El verdadero problema parece haber sido que los dos tenían una deuda con el gobierno federal y los funcionarios del gobierno "estaban decididos a que la deuda del barco de vapor debía ser pagada"19.

Cuando Butterfield se reunió realmente con Hyrum Smith, junto con los representantes que actuaban en nombre de José, en Springfield, Illinois, "permitió que Hyrum fuera declarado en bancarrota y recomendó la aprobación de una propuesta hecha por el representante de José... para saldar la totalidad de la deuda con los Estados Unidos"20. Un mes más tarde, Butterfield mostró "respeto por la honradez financiera de José" al aceptar pagarés como pago de los honorarios de los abogados en un caso diferente21. Por varias razones, habría que esperar otra década, mucho después de la muerte de José, antes de que la deuda fuera completamente saldada, pero el juez federal que intervino en el caso no encontró pruebas de fraude por parte de José22.

El porqué

Algunos han intentado utilizar los detalles de este caso de quiebra para manchar la conducta, la credibilidad o la reputación de José. Sin embargo, el profeta no actuó de manera deshonrosa. Al igual que otros durante los complicados tiempos económicos de principios de la década de 1840, José estaba en su derecho y en su deber legal, tanto para con sus socios como para con el acreedor, de buscar la reducción de la deuda a través de la recién promulgada ley federal de bancarrota. Sus deudas se habían acumulado en gran medida por circunstancias ajenas a su voluntad: José no había tomado ninguna medida inusual ni había asumido riesgos especulativos. El naufragio que hundió el barco de vapor Nauvoo, y con él las oportunidades económicas de José, no fue su culpa.

Aún cuando los pilotos del barco de vapor huyeron del estado para eludir su responsabilidad, José trató honradamente de resolver la deuda. Al solicitar la bancarrota, José permitió que un juez independiente resolviera quién debía cuánto a quién. La declaración le permitió a él mismo y a otros implicados reunir activos y determinar qué recursos estaban disponibles para pagar la deuda. Los asuntos podrían haberse resuelto rápidamente si el único acreedor de la deuda hubiera sido alguien distinto al gobierno federal. Un acreedor ordinario no habría podido hacer valer su demanda, y la deuda habría sido condonada en la quiebra.

A pesar del naufragio del barco de vapor, de la deuda y las complicaciones legales que provocó, José no dejó que le distrajera de su propósito más grande. José pasó estos últimos años de su vida dedicando su tiempo a la construcción del reino de Dios en Nauvoo trabajando en el templo, organizando la Sociedad de Socorro, dando discursos inspiradores (incluyendo el discurso de King Follet), publicando el Libro de Abraham, organizando y hablando en estacas alrededor de Nauvoo, estudiando su léxico griego, escribiendo la carta a John Wentworth que contiene los Artículos de Fe, sirviendo como alcalde de Nauvoo, saludando a miles de recién llegados, lanzando su campaña para presidente de los Estados Unidos, y muchas otras cosas. 

Al igual que José, la mayoría de las personas se enfrentan a una serie de pruebas y desafíos que, a veces, pueden parecer insuperables. José Smith es un ejemplo para todos sobre cómo ejercer la fe, hacer el bien y marcar una diferencia positiva para los que nos rodean, incluso frente a los desalentadores desafíos personales.

Otras lecturas

Joseph I. Bentley, "Suffering Shipwreck and Bankruptcy in 1842 and Beyond", en Sustaining the Law: Joseph Smith’s Legal Encounters, ed. Gordon A. Madsen, Jeffrey N. Walker y John W. Welch (Provo, UT: BYU Studies, 2014), 309–328.